Importancia del drenaje

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Cualquier material de hierro que tenga zonas internas huecas estancas con un volumen igual o superior al 10% del volumen total, flota cuando se intenta sumergirlo en zinc líquido, porque el empuje hacia arriba (Principio de Arquímedes) es entonces superior al propio peso de la pieza. Este es el primer motivo por el que las piezas huecas han de estar abiertas o perforadas con orificios de drenaje y de ventilación.

Los orificios, taladros, cortes o escotaduras tienen dos funciones:

1ª.- En la parte inferior de las zonas huecas, o fondo de los recovecos cóncavos, los agujeros han de permitir que entren y salgan por ellos tanto los líquidos de desengrase y decapado previos al galvanizado, como el propio zinc líquido. Por ello es importante que los agujeros sean de diámetro adecuado. Además deberán hacerse lo más cercanos posible al extremo inferior, para que al extraer las piezas el drenaje sea completo (no queden líquidos o zinc retenidos).

2ª.- En la parte superior de las zonas huecas o techos de los cajones o rincones convexos, los agujeros han de permitir que no quede aire retenido, de manera que al sumergir las piezas la ventilación sea completa. Si no sale el aire no entran los líquidos de desengrase y decapado ni el propio zinc y esa zona no se galvanizará, habremos dejado un punto interno de comienzo de oxidación. También aquí el diámetro de los agujeros, o taladros o escotes de ventilación ha de ser lo más grande posible, pues además de la salida del aire deben salir las posibles escorias o tierras que se forman en la caldera de zinc.

 

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